Este blog es un foro para que los miembros de la comunidad educativa de la IEPAE, Frontino, Antioquia, piensen y le den significados nuevos a la convivencia. La convivencia es una fascinante, pero difícil experiencia; cada segundo es de suma importancia; requiere que se le vicva con itensidad, pasión, sensatez, reesponsabilidad y sabiduría.
¿Te gustala convivencia en la IEPAE?
jueves, 29 de marzo de 2012
GUÍA SOBRE ELPERDÓN
INSTITUCIÓN EDUCATIVA PEDRO ANTONIO ELEJALDE
GUÍA PEDAGÓGICA PARA PREPARARNOS AL RITO DE LA CENIZA
DOCENTE: Compañer@s, hoy Miércoles de Ceniza es una ocasión propicia para pensar en nuestra vida espiritual; recuerden que lo que nos hace realmente humanos es nuestra dimensión trascendente, es decir, esa capacidad que tenemos de pensarnos más allá de lo que somos como materia, como cuerpo; por la fe tenemos la convicción de que hay algo en nosotros que permanecerá una vez este cuerpo mortal desaparezca, cuando muramos; es lo que llamamos alma o espíritu. Por la fe también creemos que esa parte llevará consigo el cúmulo de las cosas buenas o de las cosas malas que hayamos hecho durante nuestra vida. En nuestra religión a las cosas malas que hemos hecho se les llama pecado y a actuar mal se le llama pecar.
¿Qué es pecar? En la catequesis nos han enseñado que pecar es pensar, decir, desear, hacer u omitir algo contra la ley de Dios. Hoy los teólogos han complementado esta definición y nos han dicho que pecar es básicamente romper lazos, romper armonía; ¿Con quien? Con nosotros mismos, con los hermanos (entendidos éstos como todas las personas con las que tenemos que ver en la vida), con la naturaleza y con Dios. Por tanto, el pecado es una ruptura.
ACTIVIDAD 1 (15 minutos): Realiza una lista de los momentos cuando rompes los lazos, la armonía contigo mismo, con los hermanos, con la naturaleza y con Dios.
07: 15 CANCIÓN 1 (AYÚDAME) : Se escucha en grupo (5 minutos).
DOCENTE: Cuando pecamos algo empieza a andar mal, no seguimos siendo los mismos, porque algo en lo profundo de nosotros clama por volver a restablecer esos lazos; necesitamos armonía con nosotros mismos, con los hermanos, con la naturaleza y con Dios, por eso nos hacen falta cuando rompemos con ellos.
Lamentablemente muchas personas no son conscientes de esta ruptura y se acostumbran a vivir en desarmonía consigo mismos, con los otros, con la naturaleza y con Dios; sin embargo, esas vidas son constantemente aquejadas por la angustia, por el sufrimiento, por la enfermedad, por la falta de sentido, por la insatisfacción. En suma, quien vive en ruptura, en desarmonía, VIVE MAL, vive enfermo corporal y espiritualmente.
Quien decida tomar conciencia de esta ruptura y esté interesado en restablecer los lazos y en volver a la armonía, debe realizar un alto en el camino y con profunda y sincera humildad debe acudir al perdón;
¿QUÉ ES EL PERDÓN?
- Es la tranquilidad que se siente cuando las emociones se calman.
- Es para usted, no para quien lo ofendió.
- Es recuperar el poder.
- Es responsabilizarse de los sentimientos propios.
- Es para nuestra sanación, no para quienes nos ofenden.
- Se aprende a perdonar como se aprende a patear un balón.
- Permite controlar nuestros sentimientos.
- Mejora la salud física y mental.
- Convierte a la víctima en héroe.
- Es una alternativa.
- Todos podemos aprender a perdonar.
- Es el sentimiento de paz que va naciendo a medida que el dolor se deja de tomar personalmente, se va asumiendo la responsabilidad de los sentimientos. El perdón no modifica el pasado, pero cambia el presente. Perdonar significa que a pesar de estar herido, uno decide lastimarse y afligirse menos; significa formar parte de la solución; es entender que el dolor es normal en la vida.
ACTIVIDAD 2 (20 minutos): Intenta explicar qué significa cada uno de los puntos anteriores.
07: 40 CANCIÓN 2 (es tiempo de cambiar): Se escucha en grupo (5 minutos).
ACTIVIDAD: Ahora analiza qué no es el perdón, intentando explicar cada uno de los siguientes puntos:
¿QUÉ NO ES EL PERDÓN?
- No es aceptar la crueldad.
- No es olvidar que algo doloroso ha sucedido.
- No es excusar el mal comportamiento.
- No tiene que ser una experiencia religiosa ni sobrenatural.
- No es negar ni desestimar el dolor.
- No implica reconciliación con el ofensor.
- Tampoco significa dejar de sentir.
DOCENTE: Ahora bien, pedir perdón implica también la disposición a perdonar, a conceder el perdón a los demás. ¿Qué es perdonar?
ACTIVIDAD 3 (20 minutos): Escucha el siguiente texto del exsacerdote Gonzalo Gallo González; una vez leído el texto se realiza una plenaria sobre el mismo.
EL PERDÓN: Es un regalo que, ante todo, te das a ti mismo
Cuenta una leyenda medieval que Jesús decidió revivir la última cena con los discípulos. En la representación, el Maestro se sentó en el cielo con sus amigos y había un puesto vacante en la mesa. Pasado un buen tiempo entró judas y Jesús se levantó, lo saludó, lo abrazó efusivamente y le dijo: “Bienvenido, hermano mío, siéntate; hemos estado esperando por ti.”
Cuenta también otra historia que unos discípulos fueron adonde su sabio maestro y le preguntaron: Dinos una cosa: ¿qué hace Dios todo el tiempo en el cielo? Y él respondió: Perdonar, perdonar y perdonar. Bueno, si estas historias te dejan pensativo, siéntate, cierra tus ojos, ora y ábrete a la acción terapéutica del perdón. Elige perdonar y perdonarte porque el perdón es una decisión, no una simple intención, una idea o un vago deseo.
Mira con ojos de amor a los que te han herido: son niños en el camino espiritual y están enfermos del alma. Ora y di con Jesús: “Perdónales, padre, porque no saben lo que hacen”. Recuerda que el odio y la culpa te encadenan y que el perdón te libera, te da paz y te engrandece. Perdonar es una experiencia liberadora; te armoniza, te ilumina y te llena de paz. No obstante, el ejercicio del perdón cuesta y lo más difícil es perdonarnos a nosotros mismos.
¿Por qué será que nos autoflagelamos de un modo tan inmisericorde? ¿Por qué nos castigamos con la culpa una y otra vez? En buena parte, porque eso es lo que vimos hacer a nuestros padres y también por creencias religiosas mal fundamentadas. Lo que necesitamos es hablar de responsabilidad, no de culpa, reconocer nuestras fallas, aprender de ellas y mejorar.
Ánimo, deja de lado el orgullo o el perfeccionismo y acepta humildemente la fragilidad. La culpa te paraliza y te roba lo mejor de tus energías; la culpa y el odio te rebajan, te frenan y te impiden disfrutar el hoy. Por eso, si quieres ser feliz, pide perdón a Dios y a los demás, sé bueno contigo mismo, perdónate y perdona. Ya sabes que perdonar no necesariamente es olvidar sino recordar en paz. Además, el perdón no es inseguridad y pide que haya justicia para que el mal desaparezca. Puedes perdonar y, al mismo tiempo, actuar con firmeza.
Recuerda, también, que el perdón es un regalo que, ante todo, te das a ti mismo; como dijo el Dalai Lama: “Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar.”
ACTIVIDAD 4 (15 minutos): Lee cada una de las ventajas de perdonar y coméntalas con tus compañeros:
VENTAJAS DE PERDONAR
- Las personas que perdonan tienen menos problemas de salud,
- Perdonar reduce el estrés,
- Perdonar reduce los síntomas del estrés,
- No perdonar puede ser más importante como factor de enfermedades cardíacas que la misma enemistad.
- Las personas que culpan a otras de sus problemas se enferman más, por ejemplo del corazón o del cáncer.
- Quienes piensan en no perdonar, muestran cambios negativos de la presión arterial, la tensión muscular y las respuestas inmunológicas.
- Las personas que se imaginan perdonando a su ofensor, sienten mejoría inmediata en su sistema cardiovascular, muscular y nervioso.
- Inclusive las personas que han sufrido pérdidas devastadoras pueden aprender a perdonar y sentirse mejor sicológica y emocionalmente.
- Las personas muy espirituales llevan una vida más saludable y larga.
- Las personas con más sentimiento de culpa sufren más variedad de enfermedades.
- Cuando perdonamos sentimos que las emociones positivas aumentan y que es más fácil sentir esperanza, cuidado, afecto, seguridad y felicidad.
ACTIVIDAD 5 (10 minutos): Lee algunas técnicas para perdonar y coméntelas con tus compañeros:
TÉCNICAS PARA PERDONAR
- Busque personas que hayan perdonado y pídales que cuenten su historia.
- Recuerde las veces que ha perdonado y no olvide que es capaz de perdonar.
- Lea libros sobre personas que hayan perdonado hechos dolorosos.
- Indague historias de perdón en su familia.
- Trate de perdonar las pequeñas ofensas que ha sufrido.
- Trate de perdonar un ratito cada día.
- Perdone al conductor que le cerró el paso en la carretera.
- Piense en las veces en que usted hirió a los demás y quiso que lo perdonaran.
- Acuérdese cuando una persona fue amable con usted a pesar de haberla lastimado.
- Fíjese con qué frecuencia perdona naturalmente a sus seres queridos.
ACTIVIDAD 6 (10 minutos): Lee las siguientes resoluciones y coméntalas con tus compañeros:
RESOLUCIONES PRÁCTICAS PARA LA VIDA
- Quiero pasar el menor tiempo de mi vida molesto por la rabia y el dolor. Quiero reaccionar bien cuando las cosas no funcionen como yo quiero. Esta decisión me ayuda a perdonarme a mí mismo, perdonar a los demás y hasta perdonar a la vida, si es necesario.
- La vida tiene experiencias positivas y otras desagradables. ¿Es razonable esperar que sólo me sucedan experiencias positivas? Deseo lo bueno pero sé que puedo perdonar lo malo.
- La vida es un desafío. Quiero ser sobreviviente, no víctima. Cada situación dolorosa es un reto a mi determinación de vivir con amor tan plenamente como sea posible. Acepto los retos que me presenta la vida.
- Es doloroso cuando alguien no me perdona. No quiero lastimar a los demás de la misma forma. Trataré de ver el problema de manera tal que pueda enfrentarlo o dejarlo atrás.
- La vida está repleta de cosas bellas y maravillosas. Estoy perdiéndome esas experiencias al quedarme atrapado en el recuerdo de viejas heridas y dolores. Puedo perdonarme por salirme del camino.
- La gente hace lo mejor que puede. Cuando alguien se equivoca, la mejor forma de prestarle ayuda es mediante la comprensión. El primer paso de este proceso es perdonar la ofensa específica.
- No soy perfecto ¿Por qué pretender que los demás lo sean?
- Entiendo que todos funcionamos motivados por el interés personal. Puedo esperar que en ocasiones mi interés personal sea lastimado por el interés personal de otros. Al entender que esto es parte de la vida, ¿Qué motivos hay para molestarme? Cuando llego a comprender que el interés personal es mi guía ¿Cómo no voy a perdonar comportamientos consecuentes con ello?
CANCIÓN 3 08: 45 : Se escucha en grupo.
ACTIVIDADES
ACTIVIDAD 1 (15 minutos): Realiza una lista de los momentos cuando rompes los lazos, la armonía contigo mismo, con los hermanos, con la naturaleza y con Dios.
ACTIVIDAD 2 (20 minutos): Intenta explicar qué significa cada uno de los puntos anteriores.
¿QUÉ ES EL PERDÓN?
- Es la tranquilidad que se siente cuando las emociones se calman.
- Es para usted, no para quien lo ofendió.
- Es recuperar el poder.
- Es responsabilizarse de los sentimientos propios.
- Es para nuestra sanación, no para quienes nos ofenden.
- Se aprende a perdonar como se aprende a patear un balón.
- Permite controlar nuestros sentimientos.
- Mejora la salud física y mental.
- Convierte a la víctima en héroe.
- Es una alternativa.
- Todos podemos aprender a perdonar.
- Es el sentimiento de paz que va naciendo a medida que el dolor se deja de tomar personalmente, se va asumiendo la responsabilidad de los sentimientos. El perdón no modifica el pasado, pero cambia el presente. Perdonar significa que a pesar de estar herido, uno decide lastimarse y afligirse menos; significa formar parte de la solución; es entender que el dolor es normal en la vida.
ACTIVIDAD 3 (20 minutos): Escucha el siguiente texto del exsacerdote Gonzalo Gallo González; una vez leído el texto se realiza una plenaria sobre el mismo.
ACTIVIDAD 4 (15 minutos): Lee cada una de las ventajas de perdonar y coméntalas con tus compañeros:
VENTAJAS DE PERDONAR
- Las personas que perdonan tienen menos problemas de salud,
- Perdonar reduce el estrés,
- Perdonar reduce los síntomas del estrés,
- No perdonar puede ser más importante como factor de enfermedades cardíacas que la misma enemistad.
- Las personas que culpan a otras de sus problemas se enferman más, por ejemplo del corazón o del cáncer.
- Quienes piensan en no perdonar, muestran cambios negativos de la presión arterial, la tensión muscular y las respuestas inmunológicas.
- Las personas que se imaginan perdonando a su ofensor, sienten mejoría inmediata en su sistema cardiovascular, muscular y nervioso.
- Inclusive las personas que han sufrido pérdidas devastadoras pueden aprender a perdonar y sentirse mejor sicológica y emocionalmente.
- Las personas muy espirituales llevan una vida más saludable y larga.
- Las personas con más sentimiento de culpa sufren más variedad de enfermedades.
Cuando perdonamos sentimos que las emociones positivas aumentan y que es más fácil sentir esperanza, cuidado, afecto, seguridad y felicidad.
ACTIVIDAD 5 (10 minutos): Lee algunas técnicas para perdonar y coméntelas con tus compañeros:
TÉCNICAS PARA PERDONAR
- Busque personas que hayan perdonado y pídales que cuenten su historia.
- Recuerde las veces que ha perdonado y no olvide que es capaz de perdonar.
- Lea libros sobre personas que hayan perdonado hechos dolorosos.
- Indague historias de perdón en su familia.
- Trate de perdonar las pequeñas ofensas que ha sufrido.
- Trate de perdonar un ratito cada día.
- Perdone al conductor que le cerró el paso en la carretera.
- Piense en las veces en que usted hirió a los demás y quiso que lo perdonaran.
- Acuérdese cuando una persona fue amable con usted a pesar de haberla lastimado.
- Fíjese con qué frecuencia perdona naturalmente a sus seres queridos.
ACTIVIDAD 6 (10 minutos): Lee las siguientes resoluciones y coméntalas con tus compañeros:
RESOLUCIONES PRÁCTICAS PARA LA VIDA
- Quiero pasar el menor tiempo de mi vida molesto por la rabia y el dolor. Quiero reaccionar bien cuando las cosas no funcionen como yo quiero. Esta decisión me ayuda a perdonarme a mí mismo, perdonar a los demás y hasta perdonar a la vida, si es necesario.
- La vida tiene experiencias positivas y otras desagradables. ¿Es razonable esperar que sólo me sucedan experiencias positivas? Deseo lo bueno pero sé que puedo perdonar lo malo.
- La vida es un desafío. Quiero ser sobreviviente, no víctima. Cada situación dolorosa es un reto a mi determinación de vivir con amor tan plenamente como sea posible. Acepto los retos que me presenta la vida.
- Es doloroso cuando alguien no me perdona. No quiero lastimar a los demás de la misma forma. Trataré de ver el problema de manera tal que pueda enfrentarlo o dejarlo atrás.
- La vida está repleta de cosas bellas y maravillosas. Estoy perdiéndome esas experiencias al quedarme atrapado en el recuerdo de viejas heridas y dolores. Puedo perdonarme por salirme del camino.
- La gente hace lo mejor que puede. Cuando alguien se equivoca, la mejor forma de prestarle ayuda es mediante la comprensión. El primer paso de este proceso es perdonar la ofensa específica.
- No soy perfecto ¿Por qué pretender que los demás lo sean?
- Entiendo que todos funcionamos motivados por el interés personal. Puedo esperar que en ocasiones mi interés personal sea lastimado por el interés personal de otros. Al entender que esto es parte de la vida, ¿Qué motivos hay para molestarme? Cuando llego a comprender que el interés personal es mi guía ¿Cómo no voy a perdonar comportamientos consecuentes con ello?
UNA EXPERIENCIA SIGNIFICATIVA
ENSAYO SOBRE EXPERIENCIA PEDAGÓGICA SIGNIFICATIVA
JOHN DE JESÚS ARBOLEDA PULGARÍN
TRABAJO DE LA TUTORÍA: TEORÍA DE LA PEDAGOGÍA
PRESENTADO A: ÁNGELA MARÍA SEPÚLVEDA GARCÍA
MAGISTER EN PEDAGOGÍA
UNIVERSIDAD DE SANTANDER (UDES)
FRONTINO
FEBRERO 15 DE 2012
DESARROLLO DE LA LECTOESCRITURA A PARTIR DE LA CLASE DE ÉTICA
Desde que inicié mi labor como educador he tenido dentro de mis prioridades formativas desarrollar en los estudiantes la capacidad de leer y producir comprensivamente diversos tipos de textos; en mi experiencia como estudiante de pregrado en filosofía y como docente de la misma asignatura constaté que el texto escrito es una de las fuentes directas de adquisición y desarrollo de conocimientos; antes que a través de la experiencia directa con los objetos de conocimiento es a través del acervo literario que llegan a nosotros la mayoría de los datos, conceptos y explicaciones acerca de lo que se conoce como realidad. De ahí, pues, la importancia que en mi quehacer pedagógico le doy a que los estudiantes accedan a los textos tanto para leerlos, comprenderlos, interpretarlos y argumentarlos como para producirlos.
Es una lamentable realidad que no sólo los estudiantes, sino también muchos profesionales, incluidos los licenciados, demuestran cierto gado de aversión a relacionarse con los textos, tanto para leerlos como para producirlos; pienso que ello se debe en gran parte a un precario involucramiento de los neolectores en los que muchos autores coinciden en señalar como los dos grandes fines de la literatura y, en general, de los textos escritos, la utilidad y el placer.
En efecto, cuando una persona desconoce todos los beneficios que en términos de utilidad puede representar un texto escrito, poco se interesa por acceder a él. La gran producción textual acumulada por la historia de la humanidad podría permitir que a través de un texto se pueda acceder al aprendizaje de cualquier arte o técnica o de cualquier objeto desconocido, como ya se enunciaba en el optimismo enciclopedista, según el cual en la enciclopedia se podría encontrar desde la definición y utilidad de una aguja hasta la del último invento de la época; no son pocos los casos de personas autodidactas, quienes sin necesidad de maestros o tutores han desarrollado admirables capacidades.
De igual manera, quienes no están familiarizados con los textos escritos no saben de cuánto placer se privan al negarse la posibilidad de vivir, sentir y viajar por esos mundos maravillosos, reales o ficticios, que con ingenio y talento han inventado los grandes autores de la humanidad, mundos que enriquecen la imaginación, la sensibilidad y la capacidad lingüística. Si supieran del potencial que posee la literatura para generar placeres únicos, indescriptibles y económicos, su relación con ella sería más asidua y deseada, tal que parafrasearían a Borjes cuando exclamaba en su “Poema de los Dones”: “Yo, que me imaginaba el paraíso como una especie de biblioteca”.
Por otra parte, pienso que esa especie de relación antipática con los textos escritos, sobre todo en lo que respecta a su producción, más que a la falta de herramientas gramaticales o de técnicas de escritura, se debe a la creencia de que no se sabe o no se tiene mucho acerca de qué escribir, al convencimiento de que se posee poco parlamento o léxico para producir textos con relativa amplia extensión. Es así que en trabajos de clase, cundo se les pide a los estudiantes que escriban sobre un tema, no es exageración decir que cuando van en la tercera línea ya han agotado su repertorio, viéndose obligados a expresar con desesperación y sin vergüenza: “Profe, ya estoy bloqueado” o “tengo la mente en blanco”.
Digo que una causal de esta relación antipática no se debe a la falta de gramática, de técnicas o de léxico, pues como Jerónimo Brunner ha dicho al hablar de la gramática generativa, todos los seres humanos nacen con una especie de competencia lingüística que se desarrolla de manera fácil, simplemente al tener contacto con otros hablantes. Además, en las conversaciones y diálogos informales que sostienen los niños y adolescentes se les puede escuchar hablar con holgura de cuanto tema se les ocurre.
Cuando llegué a la Institución Educativa La Milarosa del municipio de Abriaquí, en el año 2006, a iniciar mi período de prueba como docente de filosofía, la realidad que me encontré en mis estudiantes en su actitud hacia los textos escritos no fue distinta a la mencionada; cuando se les proponía la lectura de textos, aunque fueran éstos breves, reaccionaban con pereza, aversión y antipatía, hasta el punto de preferir las malas calificaciones a tener que cumplir con los informes de lectura. Ni qué decir de su reacción cuando se les pedía que escribieran un texto de su propia autoría; su incompetencia saltaba a la vista.
Todavía recuerdo la reacción de mis estudiantes cuando les pedí que escribieran un ensayo sobre un tema que habíamos tratado en clase; ¿Ensayo? ¿Eso qué es, profe? ¿Eso con qué se come? No tenían ni idea acerca de qué podía ser aquello de escribir un ensayo. En aquel contexto sí que vi que era pertinente y oportuno iniciar una labor pedagógica para afrontar la problemática lectoescritural. Ante mi vista se me presentaba un gran reto, un reto que, además, me gustaba, pues estaba en la línea de mi especialidad como maestro.
Debido a que se trataba de una pequeña Institución, la intensidad horaria de la clase de filosofía no alcanzaba para suplir la intensidad horaria de 22 horas, que por ley debe atender todo maestro, me fue asignada también la clase de ética desde 6º hasta 11º. Tenía, pues, las clases de ética y de filosofía para desarrollar competencias lectoescriturales en mis educandos, una excelente oportunidad.
Partí de las hipótesis de que los estudiantes no leen ni escriben porque no se les incita a leer ni a escribir sobre lo que les interesa y les gusta y de que la breve extensión de sus textos se debe a que los temas sobre que se les invita a hacerlo no son de su conocimiento. En otras palabras, como decía Agustín de Hipona: “Nadie ama lo que no conoce”, o más recientemente el profesor Carlos Eduardo Vasco: “El conocimiento parte del interés”.
Ya que la ética es una dimensión esencial al ser humano y que todos la vivimos consciente e inconscientemente, vi en ella una oportunidad valiosísima para incitar a los estudiantes a la lectura y a la producción textual. Fue así como inicialmente, con motivo de los conceptos de ética y antiética, se me ocurrió pedirles que para cada clase escribieran un texto en el que describieran casos en los que se vieran comportamientos éticos o antiéticos de los seres humanos. Estos casos podían ser sobre acontecimientos que les hubieran sucedido a ellos, a sus familiares, a sus amigos o a sus vecinos; igualmente podían ser sobre historias que escucharan en la radio, vieran en los programas de televisión o en películas o leyeran en libros, revistas o periódicos; más aún, podían ser inventados desde su imaginación. En pocas palabras, busqué ampliarles el radio de posibilidades de inspiración para que no tuvieran el pretexto de decir que no habían tenido en qué basarse para la tarea; al principio no hubo limitación ni en la extensión ni en la temática, lo importante era que se narrara un caso y que los lectores u oyentes lo entendieran. La clase de ética tenía una intensidad de dos horas semanales en bloque, así que tenían ocho días para conseguir el caso y para realizar el escrito, el cual debía ser distinto para cada ocasión.
Para mi complacencia, ningún estudiante manifestó haber tenido dificultad para cumplir con lo pedido; echaron mano de todas las posibilidades ofrecidas, presentando un amplio panorama de casos en los que se veían reflejadas acciones éticas o antiéticas de la vida cotidiana. Una vez llegados a clase, a la vez que se llamaba a lista, se les preguntaba si habían llevado, o no, el caso. Confirmado el cumplimiento de la tarea se les pedía a mínimo tres estudiantes que leyeran al resto del grupo el texto que habían traído; para tal fin debían ponerse de pie y leer en voz alta; terminada su lectura se les pedía a los otros estudiantes que dijeran si el caso era ético o antiético y que argumentaran por qué; igualmente se les pedía que dijeran cómo hubieran actuado si fueran alguno de los personajes del caso. Los casos que no se alcanzaban a leer en clase eran recogidos para ser revisados en casa, lo cual se convirtió en una oportunidad para corregir ortografía y redacción.
Había grupos en los que el tiempo de la clase no alcanzaba para llevar a su fin las discusiones a veces acaloradas y llenas de interés que se desataban con motivo de los casos aportados por los estudiantes; había casos que captaban la atención y suscitaban los deseos de emitir sus apreciaciones por parte de todos, sobre todo cuando se trataba de historias que versaban sobre acontecimientos en los que los personajes eran adolescentes o jóvenes. Igualmente, había grupos en los que un alto número de estudiantes querían leer sus narraciones.
Lo normal sería esperar que los casos aportados por los estudiantes de los grupos superiores fueran de mejor elaboración y contenido que los de grados inferiores; sin embargo había estudiantes de los grados sexto y séptimo que lograban escritos de relativa buena calidad literaria. En ello percibí que la mayor prevención y antipatía por producción textual y su lectura en público estaba en los estudiantes de 9º a 11º, quienes en un principio fueron los más reacios a esta estrategia pedagógica. Los niños se disponían a la construcción de textos con mayor naturalidad y reflejaban verdadero placer en esta práctica.
Poco a poco la estrategia fue tomando fuerza entre los estudiantes; muchos de ellos esperaban con ansiedad el momento de la clase de ética no sólo para escuchar las historias de los compañeros sino para dar a conocer las suyas; quienes descubrieron facilidad para la producción textual hallaban cierto placer en que se les permitiera ser escuchados ante sus compañeros. Había grupos en los que los compañeros solicitaban explícitamente que alguien en particular leyera su caso. No es exagerado decir que en tiempos distintos de la clase algunos se juntaban para compartirse sus escritos.
Con el tiempo los estudiantes exigieron que el docente también llevara sus casos para ser leídos ante el grupo, lo cual fue una oportunidad grandiosa para modelar formas de escritura más elaborada, como lógicamente debía ser la del maestro; de esta manera pasé a ser uno más de los participantes de los círculos de lectoescritura.
Para fortalecer la estrategia se me ocurrió retomar los casos mejor elaborados para publicarlos en el periódico escolar, lo cual incentivó aún más el interés de los estudiantes por realizar escritos de calidad. Igualmente, al finalizar el año escolar, los mejores casos eran recopilados y digitados por los mismos estudiantes para conformar una especie de libro, editado e impreso artesanalmente, para dejarlo en la biblioteca institucional.
El segundo año de la experiencia se hicieron modificaciones, delimitando la extensión de los textos y asignando temáticas específicas, relacionadas con el plan de estudios para cada grado. La respuesta de los estudiantes continuó siendo positiva. Para mi satisfacción los vi perder el miedo, la aversión y la pereza a leer y a escribir; los vi experimentar el placer de leer y ser escuchados a la vez que escuchar a otros sus escritos.
PEDAGOGOS QUE FUNDAMENTAN ESTA PRÁCTICA PEDAGÓGICA
1. Ovide Decroly: Centros de interés.
- 3 etapas en el proceso de aprendizaje: Observación, asociación y expresión.
- Lema: escuela por la vida y para la vida
- Primer principio pedagógico: Globalización = El niño no es analítico si no sintético. Percibe un todo completo y no partes. La curiosidad lo lleva a investigar y a descubrir las partes del todo, llegando a un cierto análisis.
- En los centros de interés el niño aprende lo que le interesa.
- Hay 3 tipos de ejercicios para desarrollar los centros de interés
· De observación: El contacto directo con los objetos.
· De asociación: En el espacio, en el tiempo, en las necesidades del hombre, en la relación causa efecto.
· De expresión: Lectura, escritura, cálculo, dibujo, trabajo manual.
2. Pestalozzi:
Para la enseñanza del lenguaje:
- Aplicar la psicología, pasando del sonido a la palabra y de la palabra a la frase.
- Por medio del ejercicio de lectura y escritura afianzar los conocimientos del lenguaje.
- Aspectos generales de la educación elemental:
· Poner en práctica el método de enseñar a unos por medio de otros.
· Darle importancia a la educación creativa y productiva.
- Principios pedagógicos:
· Naturalidad: Necesidad de libertad para que el niño pueda actuar a su modo en contacto con lo que lo rodea.
· Educación elemental. Partir de la observación de las experiencias, intereses y actividades educativas.
3. Rousseau: “Asignad a los niños más libertad y menos imperio, dejadles hacer más por sí mismos y exigir menos de los demás.”
- Los hombres, diseminados entre ellos, observan, imitan su industria y se elevan de esta manera hasta el instinto de las bestias.
- La naturaleza es buena y el niño debe aprender por sí mismo de ella.
4. Jerome Bruner: El aprendizaje se da por descubrimiento
- Diálogo activo.
- Formato adecuado de la información.
- Currículo espiral: trabajar periódicamente los mismos contenidos, cada vez con mayor profundidad.
- Extrapolación y llenado de vacios
- Primero la estructura
5. Paulo Freire: Educación problematizadora = Diálogo liberador.
- Educador y educando se educan entre sí.
- La dalogicidad: Esencia de la educación como práctica de libertad.
6. Freinet: “Que los niños aprendan haciendo y hagan pensando”.
- Toda pedagogía que no parte del niño es un fracaso.
- Las técnicas Freinet destacan:
· El texto Libre
· La revista escolar
· Los planes de trabajo
· Las conferencias
· Biblioteca de trabajo
· La asamblea de clase
· La correspondencia escolar
¿POR QUÉ FUE UNA EXPERIENICA PEDAGÓGICA SIGNIFICATIVA?
En primer lugar, tendría que decir que en mi experiencia personal como docente, la anterior fue una de las estrategias pedagógicas más significativas, en la medida en que fui testigo del proceso de transformación de una actitud de desmotivación y aversión hacia el texto escrito por parte de los estudiantes a una actitud de interés y gusto hacia el mismo. Pienso que acerté con la estrategia para que los estudiantes vencieran esa prevención y esa perniciosa creencia en su incapacidad para producir textos bien escritos y con sentido. Fue de gran satisfacción para mí ver a unos adolescentes y jóvenes dispuestos a leer con agrado sus casos éticos o antiéticos ante sus compañeros, estar atentos a las lecturas de los otros y esgrimir ideas para argumentar sus posiciones al respecto.
Otras razones para afirmar que fue una experiencia pedagógica significativa:
1. Los y las estudiantes captaron fácilmente la intencionalidad pedagógica de la estrategia.
2. Hubo motivación hacia la escritura de los textos.
3. Se venció progresivamente el miedo a escribir y posteriormente a leer en público lo escrito.
4. Hubo interés por la escucha atenta de los textos de los compañeros.
5. Se desarrollaron competencias lectoescriturales mínimas que reflejaron buen manejo ideológico, gramatical y ortográfico.
6. Se estimuló el desarrollo de las competencias interpretativas, argumentativas y propositivas de los estudiantes a partir de temáticas que eran familiares a su mundo de vida.
7. Se incitó a la lectura intencional de diversos portadores de textos como los medios de comunicación y el saber cotidiano de las personas del círculo familiar y social.
8. La estrategia pedagógica generó espacios para el diálogo de saberes, que no habían sido previstos, como el compartir de textos entre compañeros en tiempos de descanso.
9. Como docente encontré una oportunidad para modelar ante los estudiantes los aprendizajes lectoescriturales que esperaba que los estudiantes elaboraran.
10. Los aprendizajes generados por los estudiantes no sólo se incorporaron a su estructura mental, sino que comenzaron a ser parte de su cotidianidad.
11. La asignatura de ética se volvió transversal con otras del currículo como castellano, religión, educación sexual, sociales, ciencias políticas, urbanidad y civismo y ciencias naturales.
12. La estrategia facilitó el diálogo de saberes entre estudiantes, entre éstos y el docente y con las personas del círculo familiar y de los vecinos.
13. Se valoró el saber previo de los estudiantes.
14. Hubo estudiantes que descubrieron talento para la lectoescritura (algunos que accedieron a la educación superior, agradecen haberle perdido el miedo a la escritura).
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